THE EXH IBITIO N
Foto: Purificación Ávila
"El verano de 2005 asistí a una exposición del Titanic: La exposición más original de la tierra ha emergido del fondo del mar, rezaba el cartel anunciador del Museo Marítimo Ría de Bilbao, muy cerca del emblemático Guggenheim".
Antes de entrar por una puerta que simulaba nuestra subida por la pasarela, la que nos llevaría a los pasillos que casi todos vimos reproducidos con gran esmero en la película, ya nos habían tomado una foto en familia. Era sólo el primer recuerdo de lo que me esperaba.
No sólo me recorrió un escalofrío al traspasar ese primer tramo y toparme de frente con las puertas que se abrían a uno de los salones más emblemáticos del malogrado trasatlántico. Le siguieron los camarotes, las fotografías de gente ilustre que murió en él, y la ambientación auditiva que nos proporcionaron -auriculares incluidos- para guiarnos por la exposición reviviendo así, con gran verosimilitud, cómo debió ser la vida dentro del Titanic antes de su hundimiento.
Confieso que me sacudieron los escalofríos y una emoción indescriptible me embargó. Sentía que los espíritus de sus víctimas bien podían rondar por allí, aunque aquello no fuera mas que una fiel recreación y mis sensaciones el producto de mi calenturienta imaginación. Sus fotos parecían mirarme, contarme de sus vidas; las cartas y notas de despedida se me clavaron como puñales, el barco de los sueños maqueteado a escala suficiente como para mirar a través de las pequeñas ventanas de los camarotes y ver sus interiores me llamaba desde el centro de la sala.
Me vi transportada al barco y cada uno de sus rincones; unos zapatitos de niño nos recordaban desde una vitrina a un pequeño pasajero de cuatro años. Suspiré aliviada cuando leí que se había salvado.
Manuscritos, objetos personales: alianzas de boda, aretes, ropa, plumas, cartas, fotografías, y toda clase de utensilios marítimos se desvelaron ante mi compungida mirada.
Es difícil explicar qué mezcla de sentimientos me invadió. Casi un siglo después del siniestro, servidora asistía a una exposición que creyó no sería tan impactante. Me equivoqué. Aquello sobrepasaba todas mis expectativas.
Llegué a introducir, primero mis dedos, y después, mi puño, en un gran bloque de hielo que simulaba la heladora temperatura que tuvieron que soportar las personas que murieron en aquéllas aguas, -desde los auriculares nos incitaban a probar nuestro aguante al frío-. Se me enrojecieron primero los dedos, me subió el frío por la mano y el dolor me sacudió el brazo hasta el hombro. Con reloj en mano comprobé mis escasos ¡30 segundos de aguante! A mí me parecieron minutos eternos de dolor indescriptible.
Había visto ya toda la exposición. Me entusiasmé con los muebles de la época y asombré ante los telegramas que leí -milagrosamente conservados o debiera decir rescatados-. Pero el experimento morboso de introducir mi puño en el hielo había puesto ya colofón a mi visita: ese frío aterrador causante de casi dos mil muertes me heló más allá del brazo y me palpó y urgó en las entrañas. Por segundos viví algo parecido a lo que debieron experimentar sus pasajeros: ese horror magníficamente reflejado en la película y que se queda corto. Ninguna muerte es agradable, salvo cuando te llega mientras duermes... Advertir cómo tu cuerpo se torna un bloque de hielo, que la sangre se te cuaja en las venas y que todo tú formas parte del iceberg que acabará echándote en brazos de una mar despiadada es sin duda de esa clase de muerte a la que no me atrevo a poner a
djetivos.
¿Recuerdan la frase del protagonista de la película?
"Miles de cuchillos traspasándote las entrañas hasta morir..."
Algo parecido decía Di Caprio por boca de su personaje cuando trataba de persuadir a la muchacha que iba a arrojarse por la popa para huir de un matrimonio de conveniencia.
La violencia de la naturaleza versus violencia del hombre. Se mataron por sobrevivir; Algunos, incluso vendieron su alma al diablo por salir de allí. Otros, lo tomaron con la dignidad que sólo la pobreza proporciona. ¿Ocurrió así o es parte de la ficción cinematográfica? Después de haber visto y oído por mi misma, llegué a la triste conclusión de que debió ser aún mucho peor. Por desgracia, la realidad siempre superará a la ficción.
Creo que el Titanic naufragó en 14 de abril. Hoy es su onomástica. Abril es mi mes preferido, pero es también una fecha señalada en los anales de la Historia para muchos y dispares hechos acaecidos en el mundo a través de los Tiempos.
Me llevé un recuerdo que aún conservo entre las páginas de un libro: Nuestra foto en familia con la tarjeta de nuestro embarque. Nuestro 'boarding certificate' es el nº 0001922. En la contraportada de nuestro 'cuaderno de navegación' se ve la foto de la tripulación del insigne barco, the captain and beck officers, pues es así como reza. Los escalofríos no cesaron hasta que salí al calor inusual de aquel día de primavera.
Mientras hoy recuerdo todo esto, ahora, en este preciso instante, me acongojo sólo con pensar lo que sufrieron sus pasajeros. Nunca sabré quien o quienes llevaron la misma numeración que nos tocó esa tarde de visita, caso de que se diera la cruel coincidencia. A veces es mejor no saber...
Nos gusta regocijarnos en lo escabroso: no tenemos excusa, somos morbosos por naturaleza. ¿Hasta cuándo seguirán explotando el tema del hundimiento? Cuando se cumpla el centenario nos bombardearán... ¿Con más detalles que los consabidos? Una cosa es casi segura: Ya no quedarán supervivientes para hablarnos de su experiencia ante la inminencia de la muerte de la que se zafaron.
La Historia, junto con el transcurso de los años y los siglos convertirán en Leyenda este luctuoso acontecimiento, tan importante como tenebroso, de la Historia de la Navegación mundial.
Ya lo dice en la portada de 'mi navegation book: Titanic, the exhibition'. La foto del impresionante trasatlántico rozando la no-menos gigante mole de hielo que lo llevó al desastre acaba por aturdir mis pensamientos. El
morbo siempre queda servido cuando nos resulta ajeno... hasta que nos toca... o nos pasa rozando.
Supongo que esta exposición itinerante andará por esos mundos de Dios, allende los mares o tierra adentro, desde los vastos Urales a la Siberia de Mongolia, atravesará América y llegará a la Patagonia, se mostrará en Tokio o en Casablanca. Pero eso es lo de menos: lo importante es no olvidar el trágico accidente. Es la única forma de mantener viva la memoria de quienes perecieron.
A veces me cuestiono sobre la rotación de la Tierra. Pienso que el dinero y sólo su consecución mueven al mundo. Me perdonarán el símil. Es que la ignonimia me resulta recalcitrante. Mi sóla presencia en la exposición me obligó a preguntarme: '¿Y qué hago yo aquí?' Recordar, claro, y maravillarme con las antigüedades, también... O, acaso, ¿recrearme en mi propio estupor con la vergüenza ajena que nos producen estos 'saraos'?
Quiero pensar que aquellos aretes me gustaron, sin más. No deseo ahondar en mis más profundos recovecos del alma. Quizá tengo miedo a descubrir en mi algo que puede no gustarme. Al fin y al cabo, todos somos humanos".
Apunto en este cuaderno de bitácora lo que el Titanic no pudo escribir: Día 14 de Abril, año 1912... El viaje continúa.
Fotos: Purificación Ávila
Recomiendo la web oficial: http://www.titanic1.org
© Purificación Ávila - Alicia Rosell©. -PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN-





































15 comentarios:
Cuando me hablaste del aniversario del hundimiento del Titanic solamente habia leido por encima tu comentario. Ahora profundice y comprobé que la exposición que te recomendé ya paso por Bilbao y la viste.
Yo tambien pase por la tienda de souvenirs y no me resisti a comprar una libreta, simplemente porque tenia la fotografia en la pagina de portada.
Con mi cariño
Te leo y me quedo en silencio. El estómago me dolió, como si yo hubiera sido una de las pasajeras.
Sigo en silencio.
Conmovido y real tu texto.
Para valorar la vida y lo que tenemos.
Tu experiencia convertida en letras, gracias.
Abrazos linda..
Graciela
AL:
No recuerdo cuándo me recomendaste esta exposición, te habría dicho que la había visto. Me has recomendado otras, creo.
De todos modos, quise rendir homenaje a los fallecidos del Titanic en su aniversario ¡nº 93!
Comprendo que te compraras la libreta: ya las vi, con las fotos del Barco de los Sueños impresas. Un souvenir como otro cualquiera, y sin embargo, que guarda tanto simbolismo...
Agarimos, amigo.
PURI
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GRACIELA:
Te doy las gracias por leerme una vez más, y por venir a buscarme a mis blog.
Es cierto que mi experiencia queda convertida en palabras. Tan cierto como que cuanto experimenté queda reflejado dolorsamente en cada letra y en cada línea...
Sí, me encanta que sientan conmigo lo que yo siento cuando escribo.
Es ese fluir entre escritor y lector el que hace de la escritura una magia.
Un silencio el tuyo al leerme que bien puede ser de duelo en homenaje a los muertos, Graciela, porque la vida continúa... y para valorarla por cada pequeñita cosa que nos brinda. ¡Es tan efímera la existencia!
Lástima que haya quien la malgaste en sufrir y hacer sufrir a los demás.
Besos, Graciela, como tú sueles decir, envueltos en la lluvia primaveral.
Te abrazo en la distancia con mucho cariño.
PURI
Con una crónica como ésta no puedes hacer otra cosa que guardar silencio, mientras los escalofríos recorren todo el cuerpo. ¿Seremos extremadamente sensibles para este loco mundo que nos rodea? Yo hablaría de esa sensibilidad del escritor, que es lo que nos hace ponernos a contar cosas.
Te agradezco la información, puesto que no sabía que el 14 de abril se cumplía también ese aniversario, además de tantos otros. Tampoco sabía de esa exposición (es que me he pasado unos años en que mi única esperanza era levantarme cada día y ver el sol, tú ya me entiendes ) pero me gustaría mucho haberla visto. Sin morbo, simplemente con la mirada curiosa de quien se horroriza con los males de la humanidad.
Saludos amiga. Y un beso.
Tu crónica, Puri, ha conseguido que vuelva a estremecerme ante el trágico recuerdo.
Te envío un abrazo cariñoso
HOLA, CHARO: Cuando fui a ver esta exposición lo hice con sumo respeto, como debe ser, como tú harías. El anuncio era tan llamativo que era imposible resistirse porque sabía que iba a ver cómo era el Titanic por dentro: una reconstrucción de camarotes, salones, etc. ¡Increible!
Te la recomiendo si pasa por tu ciudad, sentirás lo mismo que yo, y cuando te encuentras a la salida con los paneles donde figuran los nombres de todas las personas fallecidas, te quedarás sin aliento.
Por cierto, se empezó a hundir a medianoche del 14 pero cuando todo acabó ya era día 15 de abril. No lo he aclarado bien en mi texto.
Gracias, bonita, por tu visita desinteresada a mi blog. Besos.
PURI
Buenas noches, Almena:
Ya ves, amiga, de la Pascua y Resurrección, pasando por los cerezos en flor del Jerte y ahora, recordando la catástrofe del Titanic. Esto es la vida: un cúmulo de despropósito en ciclos que se repiten...
Gracias por leer mi crónica. Me gusta que hayas denominado así mi texto. Porque eso es, aunque no haya estado presente, y a Dios gracias...no me gustaría vivir nunca algo tan terrible. Ya fue dura la exposición, y escribir y recordarla.
Abrazos para ti, amiga. Me alegra tu visita. Sé que no me he pasado todavía por tu casa. Pronto lo haré.
Besos.
PURI
Estoy muy contento de poder leer los textos de nuestros hermanos europeos. Además, muy buena escritura!!!
Te dejo mis dos blogs por si te quieres dar una vuelta
Gracias, lacan, bienvenido. Yo también estoy contenta de que me lean desde otros países.
Nos leemos. Saludos.
Puri:
Tienes una expresión impecable.
Creo que el tema de fondo es la morbosidad humana y ajena.
Desde antaño, pasando por la procesión calzando la cruz en su espalda y posterior muerte hasta nuestros días...
El impacto emocional morboso y vil prima sobre una mirada respetuosa y silente.
Uno también debe pensar en que es protagonista y partícipe de ello, sino mirar los progrmas con mayor audiencia y ahí tendrá su respuesta.
Con todo mi cariño
Qué interesante, Puri. Y más interesante aún saber que estar ahí te produjo todo eso. Lo cuentas y nos transmites todas las sensacones que sentiste.
Quiero mandarte un abrazo y todo mi cariño por ser tú, por tus notas de aprecio y tu sinceridad.
Hola, amiga Ro: me alegra que te haya llegado mi texto con la intensidad que yo lo sentí, o al menos, lo intenté. Sí, es para vivirlo, Ro, una bonita experiencia que a la vez nos llena de sentimientos encontrados.
Tu abrazo me llega, Ro, y tu cariño siempre, por eso te dejo notas de aprecio, porque en esto me he dado cuenta que nos parecemos mucho. Tú eres muy cariñosa también y eso me gustó de ti. Por cierto, sincera soy mucho, espero no pasarme alguna vez. ;))
Besos, amiga dominicana.
Puri.
MARIA INÉS, juraría que te había contestado acá. Es imperdonable mi despiste...
Tengo que decirte que has hecho una valoración bastante acertada al comentar mi texto. En realidad, me has descifrado totalmente. Me alegra mucho nuestra conexión llena de espiritualidad.
Gracias, te reitero disculpas si lees esto -aunque muchos días después-, se me pasó, estimada amiga.
Te envío besos y un abrazo con todo mi cariño. Espero compensarte. En fin, ojalá leas esto.
Puri
Jajajaja, claro que no, Puri de mi corazón, todo lo contrario. La sinceridad se agradece e inspira respeto.
Muá.
;)
Ro, pero, ¿todavía subida en el Titanic? Veo que te gustó... ojalá esta exposición vaya por tu tierra, estimada amiga.(Riamos, que es muy saludable)
Besos de nuevo, de los que atraviesan el largo y ancho mar a un clic de tecla.
Puri.
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