Y otra de amor, para los incondicionales del género. Espero que les guste. Puri Ávila.
La mujer que lo enloqueció se hallaba sentada frente a él. Parecía desolada y contrita bajo aquel brillo extraño de sus pupilas que dejaban entrever lágrimas incipientes. La había amado desde el mismo instante en que se perdió en sus ojos verdes. Esa mujer, la que siempre derrochó alegría, parecía haber perdido las ganas de vivir. La contempló desde debajo de la sombrilla. Parecía sufrir mucho, el gesto de su cara la delataba. Hubiera querido acercarse bajo cualquier pretexto, pero no podía. Se moría por tener algún motivo, pero una amistad de años no era la excusa más inocente para cometer tal desatino.
El sol de agosto apretaba y la temperatura se hacía insoportable. Desde su posición, apenas dos metros, sentía la imperiosa necesidad de mirarla, sólo se sentía vivo cuando se perdía en los rasgos de su cara, cuando ella se movía con voluptuosidad y respondía, sumisa y tímida, a sus inquisitivas y ladinas miradas. Las sombrillas parecían paredes, pero él sentía que ambos trataban de romperlas con la fuerza del deseo. Se adivinaba más sombra en el rictus de sus labios que la que caía sobre la mesa en aquel bochornoso día.
En mitad de la desolación ambos sonreirían por sus respectivos comportamientos. Ella adoptaba posturas extrañas para no perderlo de vista. Sabían que todos se darían cuenta, pero nada parecía importarles ya. Él llenaba de luto su corazón desde hacía demasiado tiempo. Era una mujer marcada.
Desplazado de lugar por la llegada de más personas a su mesa, él perdió el ángulo desde donde la observaba con solazado ardor. No podía seguir oculto o tardaría días en volver a encontrarse con sus ojos de fuego. Tampoco deseaba convertirla en el juguete de sus propios sentimientos. Con un movimiento rápido se escurrió por el asiento hasta encontrar el hueco por donde pudo volver a admirarla a sus anchas.
Sus ojos se encontraron en un mágico instante y la hizo reír como a una niña. De repente, se borró ese rictus triste de sus labios y su cara se iluminó de felicidad, apenas un átomo de ilusión brilló en sus ojos por la travesura que él había cometido. Lo amaría por eso, por luchar contra los obstáculos que separaban sus miradas, por desafiar a quienes intentaban una vez más que no pudieran buscarse con los ojos y entrecruzarlos.
La amara o así fuera sólo un capricho, era mejor concederle esas migajas de amor disfrazadas de furtivas miradas antes que no ofrecerle nada. El juego doliente la volvería loca y él lo sabía. El instante de felicidad se esfumó ante este pensamiento, y supo que volvería a odiarlo. Era despiadado con ella. Una ternura enorme se reflejó en su cara cuando ella bajó la mirada y adivinó lo que pensaba. Algún día sabría que la amaba, sólo era cuestión de tiempo porque era lo único que precisaba. “Esperaría o se moriría antes… dependía de él no matar el único amor que lo hacía sentir vivo”. Llevaba el pensamiento ungido en la frente cuando por la noche se encontró en la cama junto a su esposa. Tiempo. Un fuego abrasador lo consumía pensando en ella cuando la mujer que yacía a su lado lo buscó entre la tibieza de las sábanas.
Turbios pensamientos cruzaron su mente y supo que no podría cumplir esa noche. “Hace calor, querida. Mañana”. Se durmió recordando el breve encuentro entre él y la mujer que lo incendiaba cada vez que se miraban. Sonrió y gimió con desolación. Era sólo a ella a quien deseaba. Tiempo: sólo entonces supo que había perdido la noción de 'tiempo'. Se durmió y entre jadeantes espasmos soñó con el temor de que uno de los dos nunca despertara.
¿FIN...?
©Purificación Ávila. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN©





































12 comentarios:
Precioso relato, Puri; creo que describes un sentimiento que todos hemos experimentado alguna vez de una manera u otra. Un beso,
V.
Gracias por visitarme, Valentín.
En el amor, V. todos hemos experimentado desaliento en alguna ocasión. No todo es siempre bonito y no siempre somos correspondidos.
Amar también es sufrir... qué le vamos a hacer. Pero soy de la opinión -recurriendo al socorrido refranero- de que cuando una puerta se cierra, otra se abre, o, que un clavo saca a otro clavo.
Y, ¿qué me dices de, "no hay mal que por bien no venga"?
Besos, Valentín.
PURI
Me gusta esta historia, Puri, y creo que tendrá continuidad. Es como todos los relatos que se hacen desde el corazón, una mecla de realidad y de ficción. Llevas una buen ruta y debes seguir por ella. No te preocupes por lo que te informes, ya que luego puede ser la base para lo que escribas.
Es el camino de cada narrador
Un beso
Hola, Puri. Es una historia preciosa. Gracias por deleitarme -deleitarnos- con tan hermosas palabras.
Un abrazo
Así es, Al. Todos los relatos son una mezcla de realidad y ficción, aunque ésta última siempre supera a la primera dando lugar a ese espacio por donde la invención o creatividad se cuelan para darle al relato un aroma inconfundible.
Me alegra que te guste. Eres muy generoso conmigo.
Y cierto es también que cada narrador tiene que hacer su camino, y yo he decidido tomar ya este sendero que le da una marca particular a mi blog.
¿Adónde el camino irá? Me lleve donde me lleve, espero tener que el destino sea agradable...
Gracias, Al, muchos besos para ti.
PURI
Ah, mi apreciada mari carmen...
Hago lo que puedo, pero también te digo que mientras no tengo nada que decir, para contar cosas que no me salen del corazón, prefiero no publicar.
Espero que de este modo vosotros que me visitáis, podáis leer algo medianamente 'decente'. No tengo otra intención que hacerles pasar un rato agradable.
Un beso para ti también, mari carmen.
Hola Puri, muy intenso el relato. Sufrí. Recuerdos y vida llegan. El amor tan inmenso y que nunca terminamos de conocerlo, sólamente es sentirlo.
Tus letras recrean.
Me encantó el título. Es poderoso.
Gracias.
Abrazos calurosos.
Hola, Graciela, me alegra tu visita.
El amor, sí, amiga, no lo conocemos ni él nos conoce, los amantes tampoco. Difícil tarea definir sentimientos y discernir amor de amorío, pasión o enganche sentimental. De eso tratan mis textos.
Gracias a ti, amiga, que viniste a visitarme aunque yo todavía no me había pasado por tu blog.
Con mucho cariño, besos de
Puri
Me gustó mucho tu relato, Puri. Creo que uno de los que te he leído que más me han gustado. Me parece muy acertada la forma en que lo cuentas, la fluidez del texto, y ese final que nos deja pensando.
Me gustan las historias de amor, desamor, de pérdidas, de irrecuperabilidades...
Un saludito y me vuelvo a los estudios.
Un beso
Hola, Ro, qué alegría tenerte por aquí! Muchas gracias por dejarme comentarios en los últimos textos.
Parece que compartimos afición por escribir sobre todos los aspectos relacionados con el amor, buenos y malos, ya me he dado cuenta por algunos de los tuyos.
Pues sigamos escribiendo, amiga. Besos, Rosa
Puri.
Charo, eres un encanto. Pasaste sólo para saludarme, bueno, para leerme también, supongo. Ya sé que andas estudiando a todo dar, así es que dale fuerte que los resultados merecerán la pena. Y no te preocupes por si no tienes tiempo de comentar en los blogs, aunque debo reconocer que dejarme una notita de saludo me ha resultado un gesto muy entrañable de tu parte. Lo primero eres tú, amiga. ¡Adelante!
Besos encantados, Charo.
Tu amiga,
Puri.
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