
Nunca más abriré la ventana.
No volveré a ver la luz del sol
ni la luna vestirá mi pelo de canas.
Nunca más veré el cielo estrellado.
Mis ojos no contemplarán su hado,
ni en las agosteñas noches, correrán
sobre mi cabeza, como fugaces rayos.
*
Que no abriré más la ventana,
que no necesito luz de sol ni luna
que ilumine mi corazón apagado.
Ya no quedan sino sombras en mi pecho
y blancos níveos en mi peinado.
*
Cierro con llave y candado mi corazón
peregrino y carcelario, jamás libertario.
Cierro mi boca y mis ojos quedan sellados.
Llueve en mi alma y mi sangre se congela.
Arrecian vientos contra mi figura insomne.
*
Me cierro a la vida y encarcelo mi cuerpo.
Entre la puerta y la ventana de mi cuarto,
quedo vacía, sola y en silencio. Aferrada.
A un sueño rebosando pétalos de rosa.
Duerme mi triste ser en mis entrañas.
Enraizado. Me embaracé de esperanzas
y espero al hijo de las sombras que otrora
fueron luces bacanales y cohetes engalanados.
*
Mil colores se volvieron oscuridad.
Sola espero el parto del hijo de las sombras.
No lanzaré al viento el dulce tormento
de tu nombre amado. Se perdió en el eco
del silencio. Donde se gestan las derrotas.
***

No volveré a ver la luz del sol
ni la luna vestirá mi pelo de canas.
Nunca más veré el cielo estrellado.
Mis ojos no contemplarán su hado,
ni en las agosteñas noches, correrán
sobre mi cabeza, como fugaces rayos.
*
Que no abriré más la ventana,
que no necesito luz de sol ni luna
que ilumine mi corazón apagado.
Ya no quedan sino sombras en mi pecho
y blancos níveos en mi peinado.
*
Cierro con llave y candado mi corazón
peregrino y carcelario, jamás libertario.
Cierro mi boca y mis ojos quedan sellados.
Llueve en mi alma y mi sangre se congela.
Arrecian vientos contra mi figura insomne.
*
Me cierro a la vida y encarcelo mi cuerpo.
Entre la puerta y la ventana de mi cuarto,
quedo vacía, sola y en silencio. Aferrada.
A un sueño rebosando pétalos de rosa.
Duerme mi triste ser en mis entrañas.
Enraizado. Me embaracé de esperanzas
y espero al hijo de las sombras que otrora
fueron luces bacanales y cohetes engalanados.
*
Mil colores se volvieron oscuridad.
Sola espero el parto del hijo de las sombras.
No lanzaré al viento el dulce tormento
de tu nombre amado. Se perdió en el eco
del silencio. Donde se gestan las derrotas.
***

Alicia Rosell©© 2008- De mi poemario "Corazón Peregrino" - Prohibida su reproducción.


































7 comentarios:
es lo que hay no?? la vida, como los amantes, son unas escaleras, unas veces se sube, otras se baja y también podemos estar en el rellano... suelo decir que cualquier momento de alegría o felicidad es contrarestado por el infinito sufrimiento... tengamos encuena que hasta nuestro peor enemigo es nuestro mejor maestro.
saludos!!!
Hola: gracias por aportar tu opinión. Buen símil el de la escalera, desde luego. Creo que voy a optar por el rellano... ¡Ay, amiga!
Prefiero anestesiarme escribiendo poemas empalagosos con tal de no aprender de mis peores enemigos. ¡Me alegra ser autodidacta, por primera vez!
Saludos para ti también!
Alicia
Hola, querida Alicia.
He pasado por tu blog en varias ocasiones, sabes que siempre te visito, pero no había tenido la oportunidad de comentar. Ya sabes, el ajetreo diario, las cosas pendientes...
Pero bueno, aquí estoy con mucho ánimo, con mi mano amiga, feliz de que hayas compartido con nosotros un poema de tu autoría, un texto sentido, romántico, íntimo, cargado de emoción y sobre todo de autenticidad, de tu voz.
Espero que estés bien y no dejes nunca de escribir.
Sabes que te sigo... te sigo.
Abrazos.
Mi querida Rosita: te debo ni sé de visitas, pero la radio me tiene 'absorbida'. Amiga, gracias a que me suscribí a tu blog te leo en mi correo, pero no tengo tiempo de nada... como dejarte comentarios.
Y sin embargo, yo también te sigo.
Amiga, ese poema es de poca estofa, jajaja. Bueno no es, pero se me acumula el trabajo y por poner algo a mis lectores puedo cometer la imprudencia de colgar alguna 'bobadita'. Vaya, ¿y por qué no? Hasta el mejor maestro ha echado algún borrón alguna vez...
Tengo intención de hablar de Literatura Dominicana en Hispanorama, ¿le has echado un vistazo ya a mi página del programa?
Aquella revista está desangelada... todavía. Necesito calorcito dominicano.
¿Te debo correo? Mira si ando descontrolada...
Feliz domingo, Ro amiga. Intentaré dejarte comentarios, ay, ay, ay.
Y espero que salgas en mi programa, me encantará que toda Hispanoamérica sepa que eres mi amiga y una gran escritora y comunicadora.
Besos, besos, besos a montón.
Alicia.
Ah, cuánto encierra un nombre que no se puede pronunciar, cuánto lleva escondido el nombre del olvido, agrietado olvido.
Lindos versos de los que yo, personalmente, me quedo con los del final, rotundos, inmensos:
«...onde se gestan las derrotas.»
Un abrazo, Alicia.
Hola, Joseba: tus palabras vienen a enriquecer mi blog. Gracias por ello.
Me agrada comprobar que alguien puede darme una opinión constructiva con diplomacia y haciendo literatura. Te aplaudo.
Efectivamente, Joseba:
"...Donde se gestan las derrotas" condensa la esencia y la lírica de todo el poema. He escrito demasiados versos sin darme cuenta que se condensan en ese último. Y es que, además, ya comento más arriba que éste no es un gran poema.
En cuanto al nombre impronunciable, hay que tener cuidado no se 'escape' en el momento menos oportuno... (ahora hablo con picardía y mi extraño sentido del humor). Quitemos hierro a ese dolor del dulce tormento del nombre amado... e impronunciable.
Un abrazo,Joseba. Nos leemos.
Guau! De una belleza que deja sin palabras
besos
lesan
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