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VESTIDURAS DE SOLILOQUIO
RETAHÍLA SIN PRETENSIÓN PROSAICA NI POÉTICA
"Ahora que tiemblan las flores en la madrugada, mientras mi mañana luce presagios con la vestidura del soliloquio...
Ahora que la rosa sembrada de espinas echó raíces en mi corazón en iras desatado, y me caigo de la cama en medio de la noche cuando busco tu cuerpo sin hallarlo...
Invoco a los hados con el perfume de mi piel para atraerte y amarte en el silencio de días que ya fueron, que acaso regresen con el deseo prendado en la rosa fragante de mi cuerpo, recordándote mi olvido.
Me quedo sentada a esperar el amanecer; mientras, busco tus ojos en el retrato de mi memoria, el dulce de tus labios en cada palabra tuya, la caricia de tu mano atrapada en mi cintura...
Rebusco tu sonrisa enamorada en los pétalos de esa rosa que deshojaste entre tus dedos acerados; sobre el lecho yacen sus restos calcinados.
Vuelvo atrás la mirada intentando fotografiar tu cuerpo flotando vaporoso, disuelto en el perfume de mi aliento enamorado...
Antes de cerrar la puerta enterrando ilusiones, se desliga mi cordura de la coraza del duelo.
En tu recuerdo muero, para renacer y morir en cada mirada crepuscular, cuando te busco y no te encuentro en el lecho ayer de amores inundando; hoy, navío pintando un naufragio que me arrancó tu risa enamorada...
Ya no siento calor en mi frente ni ternura en mi piel...
Ya desvestí mi soliloquio. Ya rompí la madrugada hollando las hojas del largo otoño".
Alicia Rosell©, rompiendo la madrugada.




































