
Mis plumas no batirían el aire en vuelo.
Sería ave herida en la playa tendida,
con plumaje blanco de negro luto vestida.
Si yo tuviera alas... ¡Nunca lloraría!
Quedarían mis lágrimas dibujadas en el aire
cual sencilla mujer pájaro que suspira
antes de yacer entre mareas de alquitrán
vomitando la espesa negrura que mató la mar.
Si quisiera volar con esas alas
para subir rauda a la cima de la montaña
rompería el aciago hechizo que asola la playa,
mas no podría batir mis alas blancas.
Pesa tanto ya mi cuerpo de mujer pájaro
que el luto que me sobra no se demuda
ni arráncandome las plumas en frenético arrebato.
Si yo tuviera alas... ¡No volaría!
Ni sería ángel ni volandera mujer pájaro.
Tampoco ave migratoria de paso.
Ni movería mis plumas como marioneta
que simulara ser cometa contra el ocaso.
Si yo tuviera alas... ¡Me las cortaría!
Con mis muñones limpiaría de muerte la costa
donde arrivaron otras aves y mujeres pájaro
atraídas por la tibieza del sol de la mañana
ajenas al crudo fuel que esparció su manto.
Si yo tuviera alas... Alzo el grito:
¡No quiero volar!
Playas, costas y ensenadas mancilladas,
ríos secos, montañas agrestes,
extensos valles sin sus verdes clorofila,
mares sin coral, bosques sin árboles
... ¡Y lluvia artificial!
Planeando sobre la faz de mi planeta azul
no hallaría sosiego cuando de negros y ocres
mis ojos se encegaran agostados de llorar
... ¡Ay, si yo tuviera alas para volar!
Mi dolor, envuelto en graznido eterno
sería estertor que hasta mi último aliento
resonaría hecho eco, entre las algas de la mar.
Si yo tuviera alas... Elevo el canto:
¡No quisiera volar!
por Alicia Rosell © Bilbao, 10 de enero de 2010
*Directora fundadora de la plataforma multicultural LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA INTERNACIONAL
*Creadora conductora de "Hispanorama Literario" revista y programa radial. Desde 2007.
*Presidenta Sipea Bilbao, España


































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