IN MEMORIAM
Frente a esta playa, frente al mar Cantábrico, frente a Isla Izaro… A tí, mi querido hermano Nico, Nicolás…
Estamos todos aquí reunidos, arropados por el resto de tu familia… reunida para acompañarte, una vez más. Porque no será la última…
Tus queridos padres que te dieron la vida, tu adorada esposa, tus amadas hijas, tu hermana Puri, que te escribió estas palabras que tampoco serán las únicas.
No te estamos despidiendo. Es un ¡hasta pronto! hermano mío. Sólo adelantaste tu partida dejando tu tránsito terrenal. Damos gracias infinitas por los años que has vivido entre nosotros, en que nos llenaste con tu presencia, tu carisma, tu risa, tus ocurrencias... No dejaste recuerdos tristes, nuestro pensamiento es el reflejo de la luz con que nos bañas.
A tus padres, que te criaron y lucharon por ti para verte crecer y hacerte un hombre de bien, que sufren porque no te ven, aunque estás con ellos. Ninguno te vemos, Nico. Pero vives en la memoria del recuerdo perenne. Jamás el olvido te apartará de nosotros. Vives en mí. Habitas en cada uno de nosotros. Para siempre. Por siempre. ¡Hasta siempre!
Todos te hablamos desde el pensamiento y desde el alma; con el llanto que todavía nos aflige, pero nos limpia y purifica el dolor de tu partida física. Aquí, en este entorno donde viviste momentos hermosos de niño, con nosotros tus padres y hermana… y años después, cada verano, donde disfrutaste de la alegría del mar, las olas rizadas bañando tus pies y tú jugaste con tus niñas en la arena y en el agua, sonriente y feliz con tu mujer, bajo el sol del verano de Laga… es aquí donde llegamos ahítos y dolientes pero esperanzados, a este mismo mar que siempre recuerdo paradisíaco, donde vendremos a menudo para estar cerca de ti, Nico, porque esta será tu morada, y desde ahora, la nuestra.
No hemos venido a decirte adiós. Hemos venido a liberar tu materia terrena, para que batas tu alado espíritu y empieces a gozar de los privilegios de la vida eterna al Otro Lado, donde no sabemos qué hay, pero donde sí estamos seguros que estás feliz, junto a tus familiares que partieron antes que tú, que se fueron antes que nosotros, pues todos te seguiremos en ese viaje astral al plano donde sólo moran las almas nobles.
Nico: Volveremos a reencontrarnos para vivir la vida eterna, en la paz que no existe en este mundo, sin dolores ni penas. Sabemos que ya estás velando y protegiéndonos a todos. A tu esposa, que te amará por siempre y a tus tres hijas, que nos regalaste a todos, pues son carne de tu carne.
Tu madre y tu padre no hallan consuelo. Tampoco yo. Cuida de ellos, dales paz para seguir a mi lado, acompañándonos en tu recuerdo y con fortaleza para seguir viviendo.
Somos conscientes de que esta separación es transitoria, que ya tu mano bendita reposa silente en nuestras almas para brindarnos calma y valor para seguir el camino que nos ha de llevar a ti, en el momento de nuestra partida, ¡contigo! Pues es ley universal que a todos nos ha de alcanzar.
En este mar, en esta playa de Laga, todos reunidos, en ceremonia íntima, frente al inmenso piélago de los pescadores, esparcimos las cenizas de tu paso terreno, sobre la playa, el monte y el mar… para que siembres esporas y florezcan plantas en la montaña y la arena del mar fluya y refluya con las mareas, y así puedas fundirte con la naturaleza para embellecerla mucho más…
Hoy estamos afligidos. Pero te prometemos seguir nombrándote como si estuvieras con nosotros… Porque entre nosotros sigues. Tu vida no ha terminado, amado hermano, mi único hermano, padre amoroso, esposo amante e hijo idolatrado... ¡Tu vida comienza ahora! La vida eterna te reclamó para sí.
Bríndanos consuelo y danos arrestos… Sabemos que tú querrías que seamos valientes. Bajo tu manto de luz espiritual es de donde sacaremos VALOR… para sentir tu presencia donde parece que sólo hay ausencia. Y así será.
¡Amén!
Purificación Ávila L.



































