Image and video hosting by TinyPic

"POR UNA VIDA LLENA DE BUENAS LECTURAS Y MEJORES ESCRITURAS" (Alicia Rosell)


Image and video hosting by TinyPic

Alicia Rosell V.

MINIBIOGRAFÍA LITERARIA

Retahílas Literarias de Alicia Rosell

Purificación Ávila (Bilbao, 1962) Escritora y Perito mercantil. La autora mantiene contacto con sus lectores mediante las páginas personales: 'Vivir por y para escribir' y 'Retahílas Literarias'. Biografía actualizada en 'El Blog de una escritora'. XING Ver el Perfil Profesional de Alicia Rosell

Mi foto
Alicia Rosell
BILBAO
Escritora, periodista,promotora cultural, perito mercantil. En ocasiones, pintora. He creado y dirijo "LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA INTERNACIONAL", plataforma multicultural y Club Internacional de Literatura, Periodismo, Comunicaciones y Bellas Artes. Creadora y conductora del programa radial "Hispanorama Literario", así como de la Revista del mismo nombre. Para saber más de mi, entrar a mi perfil en XING o a mi página en LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA: http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/AliciaRosell
Ver todo mi perfil

Visita mis blogs

Retahílas Archivadas

Seguidores

sábado 18 de julio de 2009

ESPESA BRUMA DEL ALMA

Enviar a noticias Top


ESPESA BRUMA DEL ALMA


Donde mi razón mata la esperanza
… Renace.
Oh, mañana triste y amarga,
Con tus latidos
Rompes mi silencio en mil ascuas.

Donde mi esperanza muere, la razón
… Reclama.
Oh, noche alegre y dorada,
Mezclas mi tristeza con tu llanto
De estrellas fugaces
Perfiladas ante tu luna clara,
En ese espacio infinito
Donde el todo se confunde con la nada.

El amor con el odio,
El sueño con la vida.

Entre las espesas brumas del alma
Hoyas tu hueco,
Acomodas tu almohada.
En mi regazo,
El cobijo de tu cuerpo
… Hallas.

Oh, noche triste y blanca,
Bajo tu manto puro me amparo
Temo caer en desgracia.

Dulce néctar, cruel tormento
Es mi amor que espantas.
Toma tu olvido,
El dulce tormento
De tu nombre
Muere en mi boca

Ya me canta un ruiseñor
Melodías de amor
Ya mis dolidos oídos
… Se reconfortan

Oh, noche pura y púrpura
Bálsamo de otro nombre amado,
Ya me naces, ya me llamas.
En mi boca te desbocas.
Me coronas con tu manto
Se desgrana mi dolor
… Nace el llanto.

sábado 30 de mayo de 2009

" DIVAGANDO ENTRE SUEÑOS " (Avatares de una escritora)

- Avatares de una escritora -

"Algo debe de tener la noche, ya bien entrada la madrugada, cuando las ganas de escribir me apremian con el mismo ímpetu de una locura de amor a punto de ser cometida.

A veces, es un relato; otras, un capítulo inconcluso de mi novela ¡postergada siempre! Normalmente, opto por escribir pensamientos, filosofeo conmigo misma -esto será igual que pensar-, o hago propósitos de enmienda.

Suelo escribir a lápiz, en cualquier parte. Tengo anotaciones hechas por doquier, de títulos para relatos, títulos para novelas, frases sueltas, palabras raras, esbozos de historias y anécdotas, en mil y un proyectos plasmados. En ocasiones, escribo hasta que al lápiz se le desgasta la mina, que son las mas de las veces. No suelo llevarme el sacapuntas para no proseguir hasta el alba. Cuando abandono, mecida entre sueños, la ciencia infusa me colma de ideas buenas; yo barrunto, entonces, mascullo fastidiada por el inoportuno instante del asalto.

-¡Diablos, cuánto daría por encender la luz de mi pequeña 'lecto-linterna', y anotar con urgencia todo lo que tengo ahora mismo en la cabeza.

Es un ‘estado-delirium’ de semi-inconsciencia el que me sume casi en el sonambulismo, ¿será por eso que dicen que los escritores tenemos ojeras? De todo habrá, creo yo. Pero si me muevo, despierto a los demás habitantes de mi casa. Definitivamente; yo me aguanto... no me muevo aunque tenga diarrea de palabras. ¿O será simple verborrea?

Debo plantearme irme a escribir a una cabaña en medio del monte, pero a saber cuándo tendré valor para hacerlo sin tener que anteponer la defensa de mi derecho a pernoctar sin ser molestada.

Quizá es por eso que me compré una mini grabadora: para tenerla siempre junto a mí, en el segundo cajón de mi mesita, bien a mano. Lástima que me pille por la izquierda, pues yo soy diestra. Debo, pues, retorcerme en un movimiento extraño porque la mayoría de las veces no tengo fuerzas para agarrarla, pulsar el ‘play’ y dictar mis largas diatribas.

Ese aparatejo lo uso mucho más durante el día. Pero al final, el trabajo se duplica. Tengo que volver a escuchar lo grabado y pasarlo al ordenador, palabra por palabra. Es por eso que -de no ser por causa de fuerza mayor-, la grabadora la utilizo las menos de las veces, mientras que el lápiz y los papeles, los porto a todas horas.

Durante el día voy anotando 'cosillas'. Salta la ‘chispa’ con cualquier noticia, mientras cocino y veo la televisión. Ríanse ahora: mis ratos en el ‘WC’ suelen ser fructíferos doblemente. Muchos de mis mejores textos -que guardo para futuros concursos o futuros libros- salieron de allí con la grácil expresión reflejada en su caligrafía, causa y motivo de las circunstancias en como fueron concebidas. Antes, en ese ‘trono’, leía, largo y tendido. Ahora, además, también escribo.

Les diré otro secreto, ahora que hablo entre sueños: Es el espacio de mi casa donde reina mayor silencio. La paz allí es tan grande que me pondría el escritorio sin pensarlo, pues gracias al cielo, el baño es idóneo en cuanto a medidas.

Ya me imagino diciéndole al técnico de Euskaltel:

-Quiero que me echen los cables del ADSL (banda ancha de Internet, para los profanos) por aquí, ya que de este enchufe sacaré un alargador con ocho tomas. Necesito montarme aquí mi ‘despachito’, es que la terraza no me sirve, ¿sabes?

Y al chico de la empresa -suelen ser muy jóvenes-, cuando me diga perplejo:

-Sra. ¿Se ha dado Ud. cuenta que esto es un cuarto de baño? Hermoso, pero es un baño, y para colmo ¡sin ventanas!

-¡Bah, no te preocupes, muchacho, que para una urgencia está el aseo! -me imagino que se lo diré haciéndome la tonta-. Sólo que no tengo aseo. Esta verdad irrefutable me deja perpleja saliendo de mis propios labios.

La tonta, digo; porque sé que si con dos baños no damos abasto, no sé cómo me planteo eliminar uno para convertirlo en despacho. Me froto las manos pensando en la escena, visualizo todo con deleite, pero cuando regreso a la realidad me percato del poco espacio del que dispondré para mi biblioteca particular, que aumenta por días y por horas a una velocidad de vértigo. Lástima que no crezcan también las horas para leer todos los volúmenes que acaparo...

Pues esto se acaba. Confidencias aparte, el lápiz ya no ‘pinta’, como decía mi abuelo. Lectores; este escrito se ha fraguado en mi cama, sentada y recostada contra dos almohadas, con el cuaderno apoyado sobre mis rodillas para ejercer de pupitre... y con la ayuda de varios libros de la ‘editorial Cátedra’ sobre mis piernas y bajo el cuaderno: ‘El comentario lingüístico’, de Francisco Marcos Marín; ‘Introducción a la Lingüística’, de Bertil Malmberg, y la ‘Introducción a ‘Los Estudios Literarios’, de Rafael Lapesa.

Me asusto cuando miro las fechas –siempre las escribo nada más comprarlos en la página anterior al prólogo- ¡Horror: enero de 1984! Deberían ser relecturas, -me critico en voz alta-, pero a pesar de todo no se me congela la sangre y refunfuño tal como lo haría el técnico de Euskaltel si le dijera las intenciones soterradas que mi loca cabeza barrunta. Él, de seguro, me diría sin escrúpulos:

-Sra. Ud. no se da cuenta que estos libros llevan mucho tiempo sin ser ojeados? Tienen polvo para llenar un tarro. -La impertinencia tendría que perdonársela porque me apuraría preguntarle si se refiere a ‘ojeados’ de mirados u ‘hojeados’ de pasar las hojas. ¡Ay, así son las cosas cuando el verbo no va impreso!

¿Lenguaje oral a mí? Que me dejen mis grafías, pues corro el peligro de despertar al hijo de mis entrañas, la perra que siempre dormita con un ojo abierto y el otro cerrado presta a lanzar sus ladridos, y los vecinos -de arriba o debajo- cuando lance un sonoro, “¡Ay de mí!” con tal de no mandar al diablo al instalador de telecomunicaciones por tan osada pregunta. Amén de llamarme sucia, por lo del polvo, me digo...

Sin más, dejo el lápiz. Ya me marcó su pauta esta noche, se le acabó la punta. Roma y extinta me deja con la palabra en la ‘boca’, digo... en el ‘tintero’. Aparto el cuaderno y me dispongo a ‘ojear’ los libros hasta que el sueño me venza.

...Que mañana será otra día. Hace tres horas y media que lo es, pero me gusta engañarme con el tiempo. Mañana, o sea, luego, habré dormido cinco horas, -con calidad serán tres-, y vuelta a empezar. Pasaré la mañana como una zombi, sobreviviendo con los cafés a la rutina diaria.
Divina ru
tina ésta que me alegra la vida. Será por eso que prefiero los días no festivos. ¿Porque dan más de sí?

Luego, cuando llegue la noche, colmaré mi hambre de palabras con un festín de letras, y mi sueño acumulado remolcará mi inspiración por variopintas sendas de lucidez o estupidez, según sea el contexto de palabras que lo arrostre [...]

" Aquí queda esto. ¿Quién dice que segundas partes nunca fueron buenas? "

Continuará...

.....

Alicia Rosell, ( Haciendo de la batalla, ‘puritita’ risa )

(Copyright de ©Alicia Rosell©, para el recopilatorio "Divagando entre sueños")

Enviar a noticias Top

lunes 13 de abril de 2009

"FRENTE A LA VENTANA"


Enviar a noticias Top

Estoy ardiendo de amor en loco e inesperado deseo. Ansío tu alma, pero te ansío completo, con tu cuerpo presto a luchar con el mío en ardiente y lujurioso fragor de amorosa batalla.

Quiero arder en el fuego de tu pasión, quemarme contigo y hundidos en las profundas llamaradas del volcán del deseo, de mi cuerpo yermo de caricias, necesitado de tus manos, extrañado de la ausencia de tu cuerpo; de todo tú.

Estoy ardiendo desde las entrañas y se incendian con rubor mis mejillas mientras retozo exhausta tras el expolio al que sometimos a la cama; todo rodó hecho bola de sábanas tibias lanzando al aire el impregnado olor de nuestro deseo: se deslizó hasta el suelo y hasta allá te arrastré... huyendo de ti para que me atraparas, para que te hundieras en la flama de mi virtud vencida, y resbaláramos entre las sábanas precipitándonos al suelo de baldosas frías que nuestros cuerpos calentaron...

Te deseaba con la urgencia de la hembra en celo que apresa al macho; aún te deseo, desde el ahogo de mi alma aferrada a la tuya como en un hilo invisible por donde correrá nuestro pensamiento; para sentirte estremecer todo tú, y susurrar mi nombre en suave ronroneo al oído mientras me recorres, ebrio de locura, con tu boca y tus manos, desde el cabello hasta las puntas de los pies, haciendo de ese camino inexplorado, puro gozo y alegría al sentirnos amantes; sabiéndonos mutuamente amados.

Quiero recobrar la memoria del primer encuentro para reinventarte cada día y sentir el hueco de tu cuerpo desnudo en mi lecho, replegado contra mi cuerpo desolado sin ti, y abandonarme al reclamo de tu alma a través de mi carnal entrega.

Quiero soñarnos rodando por el suelo, enredado todo tú entre mis piernas y mis senos, mi cabello largo tapándome la cara y entrando en tu boca, y tu boca robándome la cordura en cada poro de mi piel que humedeces con tus labios, con tus dientes, con tu lengua. Te miraré a los ojos sin pestañear, perdida en la insondable profundidad de tu mirada, mientras me haces tuya con la furia del amante, y la dulzura del enamorado. Mientras te robas mi deseo a fuerza de embestidas yo te iré revolviendo el cabello y mis dedos se enredarán en tus rizos; con manos firmes acercaré tu cabeza hacia mi vientre maltrecho. Te incitaré a que hundas tu boca en mi ombligo y sepas del sabor de mi piel, del olor de mi carne rosada.

Sudando, arreboladas las mejillas, semidesnudos aún, amándonos sin dejar de mirarnos, sin dejar de tocarnos y desenroscarnos, seguiremos rodando por la cama, por el suelo, tú por mi cuerpo y yo por el tuyo... hasta que mis gritos se apaguen contra tu boca tapando la mía y serenes las convulsiones de mi cuerpo con tu lengua profundizando en mi boca; "lascivia pura sería si no existiera amor"; te lo digo y ríes feliz, desbordada tu sed de mí mientras me tomas con fuerza por la cintura y vuelves a arrastrarme de nuevo contra ti, incendiado todo tú de nuevo, arrebatado en tu propio desenfreno.

Con tu pasión enarbolada rozarás mi vientre, bajarás con tus besos de nuevo hasta el rincón escondido donde te esperará la relajada flor de mi sexo con sus pétalos abiertos, enrojecidos todavía por el calor de tu boca y tu desenfrenado y acompasado movimiento de la primera batalla. La resucitarás si la degustas cuando retorne a ser sólo tímido capullo; mientras me abres cual despliegue de alas de mariposa, mis senos coquetearán y te buscarán, incansables y juguetones, rozándote con mis pezones ya endurecidos, al menor de tus descuidos. Te sorprenderás con tus propios suspiros al saberme enteramente tuya. Hallarás en mi cuerpo tu mejor refugio, y sólo tu cuerpo será mi único escondite: lugar seguro al cual acudiré toda vez que me reclames.

Será buena táctica el juego del leve roce de mi aproximación y distanciamiento para acabar tomando con mis labios encarnados el sabor de tu boca y así, todo tú dentro de mí, te fundirás para volver, de nuevo, mutuamente a enloquecernos. No quedará milímetro de nuestros cuerpos sin palparse en la total sumisión de nuestros cuerpos obedeciendo a nuestras almas.

Divina locura la mía; mientras llovía, frente a mi ventana, te estuve soñando despierta para no sufrir la ausencia de tu corpórea presencia.

Cuando termino de recordar, la lluvia cesa. Es -en ése preciso instante- cuando oigo la llave en la cerradura. Te veo entrar, gallardo y sonriente. Te me acercas para arrebatarme de nuevo la locura con la que me abandonaste al amanecer, después de haber sucumbido ambos al encuentro de nuestros cuerpos.

Ya no me sentiré pájaro enjaulado tras las rejas de mi cárcel de amor. Te mantendré atrapado. El olvido, con la memoria de las largas horas sin ti, al fin, se ha disipado.

¿Fin?

Purificación Ávila, Bilbao 13 enero 2009.

Alicia Rosell © Purificación Ávila, Bilbao 13 enero 2009.

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN. TODO LO QUE SE PUBLICA EN ESTE BLOG ESTÁ PROTEGIDO POR CEDRO


domingo 12 de abril de 2009

SUCEDIÓ EN DOMINGO (Aprecio sus lecturas: hay 28 comentarios)


"LA HISTORIA DE AMOR MÁS BELLA JAMÁS CONTADA"

"Sucedió en domingo"

"La Felicidad consiste en hacer el bien" (Aristóteles)

Sonó el timbre y la mujer de cabellos largos y oscuros se lanzó a la puerta. Al abrirla se llevó la mano a la boca para ahogar el grito que atenazó su garganta. ¡Era él! El hombre que amaba se hallaba parado bajo el dintel, corpóreo pero irreconocible. Tres días habían bastado para que su ausencia lo demacrara. Mayalen se preguntó dónde habría pasado las últimas horas, pero se limitó a mirarlo y los ojos de ambos se fundieron en un abrazo espiritual. La mujer ahogó el grito entre sollozos y se fundió en un abrazo con quien la trastornó desde el mismo instante en que lo conoció.

-Dios mío, amor, estás hecho un Cristo. -Lo asía y desasía para mejor mesar sus cabellos sudorosos y rodear con la yema de sus dedos las profundas ojeras que ensombrecían sus pómulos. -¿Qué te ha ocurrido? Por Dios, ¿dónde estabas? Tu madre y yo no sabíamos nada de ti...

Lo hizo sentarse en su lugar del sofá, donde el hueco de su cuerpo ya había dejado hoyo de tantas horas pasadas ante el televisor mirando noticias sobre catástrofes, genocidios y aberraciones humanas que lo hacían estremecer ante tanta maldad e ignonimia.

-Josu, amor mío, ¿no puedes hablar? -Le acercó una taza de caldo caliente a los labios. -¡Ten, bebe!

-Sí, sí, me calentará las entrañas, siéntate a mi lado, mujer. Dame también tu calor- atinó a articular entre escalofríos.

Su mirada seguía perdida mientras ella se aseguró que tomara el contenido de la taza. Mayalen reparó en sus manos ensangrentadas mientras sostenía el recipiente y lo llevaba estoicamente a su boca: los estilizados huesos de sus dedos parecían dislocados, tal como lo parecía también su mirada y el rictus torcido que expresaban sus labios escarnecidos.

Mayalen se sentía morir. Era doloroso contemplar su estado físico: se enjugó las lágrimas cuando lo vio asir la taza sin fuerzas en un intento desesperado por no derramar ni una gota de su contenido.

-Josu, ¿qué te ha ocurrido? Te suplico que me contestes. Llevo tres días devanándome los sesos. -Lo miró a los ojos y él no reaccionó ante la ternura de su mirada. -Te fuiste a comprar pan y vino para la cena del viernes y no volviste, ¿recuerdas eso?

-Me secuestraron... Eso... ocurrió. -La miró directamente y ella se vio reflejada en el pozo insondable de sus ojos mientras se extasiaba contemplándole los labios temblorosos.

-¿Cómo ocurrió? No entiendo quien podría querer secuestrarte. Y, ¿para qué?

Josu la miró impávido, indolente, con semblante casi temerario. La hizo temblar con su contestación.

-¿Acaso me crees "nadie", mujer? ¿Ya olvidaste que te saqué del fango, que te brindé mi mano, la llave de mi casa, mi corazón henchido de amor y el cariño de mi madre? -Mayalen no se movió de su lado ante la respuesta hiriente de su amado. Prefirió abrazarlo cuando notó los escalofríos que lo hacían temblar, pues todo su cuerpo era puro témpano de hielo cuando rodeó su cuello.

Él se dejó abrazar, pero no pudo evitar que la taza se le resbalara de entre las manos y acabara por el suelo hecha añicos. Sus maltrechos dedos ya no podían sostenerla. Ni siquiera podía acariciar la mejilla de su amada.

-¿Qué música es esa que suena, mujer mía, mi amiga y hermana? Suena tan triste...

Ella hizo ademán de levantarse para ir a quitarla, pero la retuvo por el codo con un rotundo: "No, no. Deja que suene. Me reconforta. Es como un bálsamo que acaricia mi alma".

Mayalen procedió a limpiar la sangre de su rostro y de sus manos. Cuando le propuso un baño él aceptó, pero le pidió que saliera. Ella no entendió esa actitud. ¿Qué secreto escondía? Había matado a alguien o habían intentado asesinarlo a él, eso parecía obvio.

Decidió quedarse tras la puerta entornada del baño y encontró el ángulo perfecto para contemplar horrorizada su torso ensagrentado, y... ¡Oh, Dios, su espalda apareció surcada por profundas laceraciones! Según iba desnudándose lo veía reflejado en el espejo: todo su cuerpo estaba cubierto de llagas que impedían contemplar la plenitud de su desnudez. No quedaba rastro de aquélla piel morena suya que tanto le embriagaba los sentidos.

-¿Puedo pasar ya? Te voy a enjabonar, mi amor. -El silencio que siguió la desmoralizó, y, pese a todo, entró sin esperar contestación. Él apenas levantó la barbilla de su pecho pero sus ojos se clavaron como dagas en los de ella. Era difícil saber si su mirada era de alegría o tristeza, pero Mayalen prefirió pensar que le pedía que se acercara.

-Enjabóname, pues, mi cielo. Estoy muy sucio.

La mujer de los cabellos azabache comprobó que yacía en la bañera sin haberla llenado de agua. No dijo nada y abrió el grifo. El agua caliente empezó a subir por sus largas piernas, ocultó sus nalgas y se cerró sobre su vientre hundido contra el fondo. Mayalen esbozó una sonrisa de alivio cuando él se dejó invadir por el agua tibia. Había comenzado ya a pasar el jabón por el torso masculino, con delicadeza para no hacerle daño, cuando la sujetó por la muñeca con fuerza inusitada haciendo que la pastilla cayera sobre el agujero de su ombligo.

-No, Mayalen, comienza por mis pies. Como la primera vez, ¿lo recuerdas? Lávame los pies. -No supo de dónde sacó aquélla fuerza pese a estar rematado por graves heridas.

El agua empezaba a calmar su cuerpo dolorido. Un gemido apagado se lo dio a saber. Mientras enjabonaba sus pies hinchados notó que el hombre estaba a punto de caer en el sopor del sueño, propiciado por la extenuación y los masajes de sus manos; volvió a preguntarle por lo sucedido.

Josu la miró con conmiseración y de la misma forma le contestó:

-Andaba arreglando el mundo, mira que soy ingenuo. Estamos como hace dos mil años, Mayalen, como desde que Caín mató a Abel. Los hombres no aprenden. Tengo que salir yo a salvar al mundo -esbozó una mueca dolorosa que precedió a una sonrisa enigmática.

-¿Acaso te crees Dios, Josu? -Mayalen estalló de rabia cuando presintió que el hombre de su vida se había vuelto loco. -¡Me estás asustando! Dime ya qué te ha sucedido. Si hay que llamar a la Policía yo...

-No, mujer insensata. Ya todo está hecho. Ya todo se ha cumplido. ¿No lo entiendes? -Su voz sonó de ultratumba, pero la mujer sólo advirtió con sorpresa que de su piel morena iban desapareciendo los signos del escarnio atroz al que había sido sometido.

-Parecían estigmas, Josu, están desapareciendo de tu cuerpo... Por eso huiste. ¿Te ocultabas porque eres un estigmatizado?

-Mayalen, te amo, no lo olvides nunca. Pase lo que pase nunca lo olvides... -La miraba con tristeza y lejanía: ella intuyó que vagaba por un mundo de sombras, y le pareció otro hombre.

La música reverberaba por toda la casa y Josu cerró los ojos para sentirla dentro de su alma.

-Estoy en el Paraíso, mi amor... Estoy muriendo, o tal vez ya esté muerto.

-Ella se apresuró a meter la mano en el agua todavía tibia y suspiró queda cuando notó el témpano de hielo de su cuerpo bajo el líquido calmante teñido de rojo. ¡No había entrado en calor! Alarmada, quiso correr al teléfono y pedir una ambulancia, pero él la retuvo; esta vez lo logró con una osada propuesta:

-Mujer, no dejes a tu hombre inerte y solo en su lecho. Te quiero a mi lado, báñate conmigo, pues.

No hizo falta decir más. Ella se desnudó con rapidez y se acomodó junto a él. Quería sentirlo cerca aunque su corazón se hubiera helado como seguro habrían de estarlo ya su sangre y su cuerpo entero: ambos eran fuego y hielo entrelazados bajo litros de agua caliente y viscosa.

Mayalen presentía que a su hombre se le iría la vida por el desagüe de la bañera en cuanto quitara el tapón. Tembló y sollozó en silencio sobre su pecho pues temía lo peor.


-Cuánto te amo, mujer. No tengas miedo. No, no maté a nadie, ¿era eso lo que querías oír? Tampoco anduve rescatando mujeres de los burdeles como hice contigo. –Calló con tanta brusquedad que temió que ya no le contara nada más.

-Yo también te amo, Josu. Pero no entiendo lo del secuestro. No tiene sentido: tú no eres rico sino pobre. -La mujer sollozaba sobre su pecho y la sal de sus lágrimas corrió como un río por los huecos de su piel donde comprobó cómo se cauterizaban sus heridas con más premura si cabe que las que sanaron por sí solas sin dejar rastro.

-Llora, está bien, llora. -La acurrucó con dulzura en el hueco de su vientre -Me secuestraron y me apalearon. Me torturaron hasta que creí estar muerto. Pero estoy aquí. He venido a despedirme...

-No, no puedes dejarme, y no vayas a hablarme otra vez del Paraíso ni de la reencarnación. ¡No puedes morirte! -Enloquecía por momentos y comenzó a gritarle: ¡Mírame, Josu! ¡Mírame!- Él estaba ensimismado con la música y no hizo caso de sus gritos. Parecía no escucharla.

-Ya... lo sé: Está sonando 'La Pasión según San Mateo'. Sí, mi amado Bach... -De pronto apuntó con su dedo en dirección al ventanuco por donde entraba ya un haz de luz de Luna para decir: ¿Qué día es hoy?

-Domingo. Es... Domingo de Resurrección, amor mío.

-Cierto... Hoy hace tres días que salí. ¿Lo entiendes ahora, mujer? -Ella lo miró perpleja y descubrió al hombre y al maestro en la Paz que empezaba a transfigurar su bello rostro.

Mayalen empezaba a atar cabos. Quería entender, pero resultaba todo tan increíble que, aunque estaba viviéndolo, le costaba creer; no podía creerlo...

-Mi cielo, ¿lo entiendes? Llevo muchos años sin revivir este momento. Pasó hace tanto tiempo, y a la vez ha sido todo tan rápido. ¡Dios mío! -gritó tan hondamente que Mayalen se cubrió la cara con la mata de su abundante cabello para llorar sin consuelo y aferrarse al cuerpo ahíto de fuerzas del dueño de su vida.

Era él. Siempre había sido él. Llevaban una eternidad juntos y no lo supieron hasta ese preciso instante. Así debía ser y así acontecía: Él era su amor, su señor, su dueño, su maestro y su salvador.

Sus cuerpos empezaron a temblar mientras se vaciaba la bañera. La luz de la Luna bañó sus carnes húmedas y desnudas. Él la abrazaba con fiereza. Ella acariciaba sus labios, sus mejillas y sus ojos entornados; Hasta que una insondable oscuridad los sumió en el Paraíso prometido y se besaron como en un sueño...

Llegaron al Edén. Entraron con las manos enlazadas. Esta vez Él no la había dejado sola para llorarlo por toda la Eternidad. Los dos habían decidido no volver a separarse desde lo que sucedió en domingo: un domingo de Resurrección sin fecha en el calendario.

--------

"No pretende ser un texto irreverente. Es mi versión, contemporánea y respetuosa -si se quiere- o atemporal -si así gustan- . El AMOR tiene muchas formas. Esta es una más de ellas, y me basé en 'La Historia Más Bella Jamás Contada".


-------------

***

"Queridos amigos: Están siendo tan generosos conmigo que he hecho un alto en mi descanso para ofrecerles este texto que les dedico en un día tan señalado como hoy. Muchas gracias por venir a buscar mis escritos. La verdadera amistad es la que no pide nada a cambio. Besos y abrazos para todos. Les espero en 'Retahílas Literarias'. (Purificación Ávila)". 14/03/08


-------------

Alicia Rosell © Purificación Ávila, a 6 de abril de 2007.

©Todos los derechos resevados. Prohibida su reproducción.

14/03/09


"No pretende ser un texto irreverente. Es mi versión, contemporánea y respetuosa -si se quiere- o atemporal -si así gustan- . El AMOR tiene muchas formas. Esta es una más de ellas, y me basé en 'La Historia Más Bella Jamás Contada".

Alicia Rosell © Purificación Ávila, a 6 de abril de 2007.


©Todos los derechos resevados. Prohibida su reproducción.
14/03/08


domingo 15 de febrero de 2009

"RETAHÍLA POR SAN VALENTIN" (Agradezco sus lecturas: hay 6 comentarios)


"LA MEDIDA DEL AMOR ES AMAR SIN MEDIDA" (San Agustín)

"RETAHÍLA POR SAN VALENTIN"

Ella: ¡Adiós, querido! Tu amor siempre fue una farsa.

Él: ¿Es eso lo que piensas de mi?

Ella: Pues dime qué piensas, aún no lo sé.

Él: No me has dejado decírtelo, todavía...

Ella: El tiempo se acaba; dímelo o me perderás para siempre.

Él: ¿Qué esperas? ¿Quieres que te diga que te amo?

Ella: Dime lo que sientas, pero que sea la verdad.

Él: Ya no se qué siento. Te amaba, ¿no te sirve?

Ella: No me hables en pasado. Sólo dime lo que sientes ¡ahora!

Él: Sólo escuchas lo que te apetece.

Ella: ¿Será porque te digo lo que deseas oír?

Él: Deseo que repitas tu despedida, o ¿ has cambiado de idea?

Ella: Te he dicho ¡Adiós!, ¿no me has oído?

Él: Lo he oído: ¡Adiós, cariño!

Ella: No piensas retenerme. Eso es que no me amas.

Él: Te amo mucho más de lo que tú jamás me has amado a mi.

Ella: No es posible si me estás despidiendo. ¡No me dices nada!

Él: ¿De lo que quieres oír? Bastante te he dicho.

Ella: ¡No te entiendo, no entiendo nada, amor!

Él: No esperaba que fueras tan lista, cariño.

Ella: Me marcho y te dejo. ¿Es eso lo que quieres?

Él: ¡Al fin lo entiendes! Gracias... ¡Te libero!

Ella: No me liberas... ¡Me condenas!

Él: Y te retengo; sólo así no me condeno yo también.

Ella: ¡Adiós, entonces! Yo también te libero.

Él: ¡Adiós, mi amor! No tardes en volver o... se enfriará mi corazón.

Ella: Entonces, ¿debo quedarme para que no se enfríe?

Él: ¡Así es! (se funden en un abrazo)

Ella: ¡Eso es que me amas! ¡Ahora sí, ya lo entiendo todo! (se besan)

Cartelera de 'ESPLENDOR EN LA HIERBA' (1961), de ELIA KAZAN,

Título que salió de unos de los VERSOS DEL POETA, WILLIAM WORDSWORTH:

"... Aunque nada devuelva la hora del esplendor en la hierba

ni la gloria a las flores, no debemos afligirnos,

pues la belleza subsiste en el recuerdo".


Un texto de Alicia Rosell: sin artificios literarios y a guisa de guión cinematográfico. Pero, ¿acaso no es así la vida? Os dejo esta retahíla por San Valentín. ¡Sed felices, por favor!

© Alicia Rosell, 11 de febrero de 2008.


sábado 14 de febrero de 2009

PREMIO "PALABRAS COMO ROSAS" para Hispanorama Literario y La Voz de la Palabra Escrita Internacional

Enviar a noticias Top

Este premio ha sido creado para agasajar a todos aquellos blogueros que hacen día a día su especial aporte a la cultura de la palabra escrita. Palabras como puentes, como duendes, como escarcha, como rayos. Palabras como rosas. Nace desde "Noche de Pájaros" para que de todas las vueltas que se deseen... Que lo disfrutren.

Mariano P. Santia ha tenido la amabilidad de premiar dos de mis weblogs:
Rocío Lamar ha tenido la misma amabilidad y ha premiado:
Debe otorgarse a SIETE blogs que se consideren gestores de la palabra en todas sus formas. Debe mostrarse y compartirse incluyendo el link de quien lo entregó, y no olvidar avisar a quienes les sea concedido.

Mis elecciones son las siguientes:
(El orden no es relevante)
Revista Hispanorama Literario y La Voz de la Palabra Escrita Internacional felicitan a todos aquellos que realizan su aporte diario para lograr que entre todos hagamos de este mundo un espacio cultural más humano.


Alicia Rosell, 14 de febrero 2009

viernes 13 de febrero de 2009

PREMIO DE LA AMISTAD

Enviar a noticias Top

En vísperas del día del amor y la amistad, recibo de un amigo cántabro este PREMIO DE LA AMISTAD. Se trata de Lee Tamargo. Muchas gracias, Lee. Es la primera vez que me otorgan un premio por la Amistad (entre blogueros).

Hoy añado otro nombre más, a Yose Álvarez-Mesa. Gracias a los dos. Yose es asturiana y una poeta muy premiada. Ambos son compañeros y miembros de mi red LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA.

Y como hay que seguir unas reglas, pues hago a continuación el repaso de las mismas:


Según las normas del Premio AMISTAD:

- Los blogs galardonados han de ser SIETE.
- Hay que mostrar el nombre y enlace de quien nos concedió el premio.
- Hay que mostrar el nombre y enlace de a quienes concedemos el premio.
- Hay que avisar a los blogger del premio otorgado.


Ahora les comunico los blogs elegidos de entre mis amigos y colegas:

Lee Tamargo - http://leetamargo.blogia.com
Yose Álvarez-Mesa - http://deyose.blogspot.com/
Francisco Cenamor - http://franciscocenamor.blogspot.com
Juan Carlos Céspedes - http://revistalaurraka.blogspot.com/
Rosa Silverio - http://www.rosasilverio.com/
Martín Palma - http://cartanautica.blogspot.com/
Roberto Ángel Merlo - http://roberblogger-rober.blogspot.com/

jueves 25 de diciembre de 2008

"- CUENTO DE NAVIDAD -" (15 comentarios)

"Soledad y Silencio" (Marcel Proust)

TRISTE PÁJARO DE SENECTUD


"Dedicado a mi abuelo, que partió el día siguiente al de Navidad, con ochenta años recién cumplidos..." "Se lo dedico también, a Alicia Fuentes, que me auguró el advenimiento de logros literarios, de quien tomé prestado su nombre en su honor, y que nos dejó un 25 de diciembre de 1980". "Os quise y amé a los dos. Siempre estáis en mi corazón."

"Y de repente, un extraño llegó envuelto entre las sombras del bosque..."


La noche caía silenciosa cobrando formas oscuras entre la maleza de los árboles. Las pisadas del anciano hollaban el suelo, rumbo a su cabaña -reblandecido por las lluvias caídas en los últimos días- e iba dejando una estela en su recorrido. Qué fácil era llegar hasta él siguiendo las marcas de sus botas en el suelo. El frío le había hecho desistir de continuar trabajando en su huerto. Los animales ya habían comido, había encerrado a los cerdos y las gallinas le habían brindando una cesta de huevos. Se retiró despacioso y enjuto, mecido por las sombras del atardecer. En su cuerpo se le erizaba el vello con más fuerza que nunca, aunq
ue le vinieran acuciando escalofríos, cada tarde y cada anochecer, desde hacía varios meses.

Disfrazado con las galas del 'bucanero intrépido' que habitaba secretamente su cuerpo, el anciano sentía cómo se le encrespaban cada uno de ellos hasta quedar enhiestos.

Aquélla tarde la osc
uridad se volvió tenebrosa; más negra, más turbia y menos apacible que nunca... Vivía solo desde que enviudara hacía ya varios lustros. Era un anciano en medio de una especie de jungla, 'un eremita' -como lo llamaban en el pueblo- porque no quiso regresar a la civilización, porque su vida seguía allí donde seguía estando el espíritu de su amada esposa. Él mismo lo decía: ' Si me voy, ¿quién va a ponerle flores frescas cada día?'. No, sería él quien lo hiciera mientras le quedara un hálito de vida; eso era lo que siempre decía.

Ya lo había decidido hacía mucho tiempo. No se iría hasta que le llegara también su hora, cuando ya no dependiera de él.

Sentía que esa tarde le dolía la nuca, que algo extraño se cernía y estrechaba sobre él en inexorable cerco, algo que llegaba envuelto en sombras que no reconocía, q
ue le hablaba entre murmullos y con un peculiar bisbiseo. Estaba asustado por vez primera, mas no cesó el movimiento arrítmico de sus piernas ni pensaba hacerlo mientras le sobraran arrestos. Llegaría hasta la puerta de su vieja casa. Se sentaría en su mecedora bajo el porche para cumplir así la rutina de sus últimos cincuenta años de vida.

Esperaría hasta oír la voz de su esposa llegando hasta sus finos tímpanos, como cuando gritaba desde dentro que ya estaba la cena. Creería escuchar las peleas de sus hijos y las reprimendas de la madre para que callaran. Eso creería cuando en realidad no eran sino sus recuerdos lo que pretendía escuchar. Sabía, con total certeza, que la imaginación le gastaba bromas pesadas.

-¡Pobre viejo, muere ya! -Era la voz del loro que tenía enjaulado el que gritaba la horrible frase. Él mismo lo había amaestrado para que la repitiera, cada día. Así la escucharía como una letanía cada vez que se sentara en su mecedora, bajo el porche.

El animal siempre esperaba a que su dueño dejara caer su vieja osamenta sobre las tablas raídas del asiento que treinta años atrás construyó para él y su mujer. La mecedora de Alba permanecía al lado izquierdo de la suya; siempre vacía, silenciosa e inamovible... excepto cuando la cimbreaba el viento que la hacía chirriar en largo quejido. Recobró la sensación del presente en cuanto el loro graznó aquélla frase con resabida estulticia. Si la sombra lo azuzaba de nuevo no pensaba defenderse. Estaba decidido ya. Quedaría en manos del destino, como era de ley que así fuera. Se abandonaría a su destino, como ya estaría escrito, -así pensaba.

Los años vividos le habían robado sus escasas fuerzas: sus sentimientos más bellos yacían marchitos en su corazón y ni fragantes habitan ya en su memoria. Desde que la perdió a ella y a sus cuatro hijos ya no amaba el bosque, la naturaleza que lo rodeaba la sentía inanimada. No podía amarlo porque nada que allí creciera, pululara o habitara le devolvería ya la alegría perdida. Dejaría que el te
rror le cosiera los labios, se tragaría cualquier alarido o pedida de socorro si fuera necesario, pero dejaría que la muerte se cerniera y se ensañara con él si así lograba salir del bosque inanimado.


Tal era su fuerza y su debilidad. Le daba igual no seguir habitando aquel mundo de sombras. Tan sólo deseaba reunirse con ellos.

Se sentía cansado de luchas, extenuado de los trabajos de sol a sol; derrotado el ánimo ya, pues no se conformaba con escuchar el eco de sus nombres si le parecía sentirlos brotar de entre la maraña de frondosos árboles. Vivía solo, y éso era una amenaza revelada para un hombre casi octogenario, encorvado a causa de la espondilitis anquilosante que lo sumía en un torrentoso caudal de dolores que no le daba tregua. Esa tarde regresaba con el cubo de zinc rebosante de agua para su aseo personal, la mirada gacha y los pantalones -rotos por los bajos- arrastrábanle por la ponzoña del lodo infectado de los productos químicos que esparcía por los sembrados. Las botas las tenía despegadas por las suelas y su chaqueta vieja le caía arrugada sobre el costado derecho, que era el lado del cual se inclinaba su cuerpo, además de hacia delante. Así era como en su figura se marcaba más aún el aire melancólico que los demás percibían, y del cual no quería ni oír ni hablar.


- ¡Viejo imbécil, muere ya!

Y a continuación escuchó lo que él mismo le había enseñado al loro:

- ¡Pobre viejo, muere ya!

Pero, ¿quién había dicho la primera frase? No recordaba haber oído esas palabras jamás salir del pico de su pajarraco. Tal vez fuera que la sombra estaba cada vez más cerca... O que se estuviera cerniendo en ése preciso instante sobre él una amenaza mayor que la infamia de estar vivo.

Cuando levantó la mirada vio de cara la muerte con su guadaña en forma de soga y varios hombres que reían mientras él se hundía en un pozo sin aire. Sintió que la soga le quemaba los tendones del cuello; el ardor se tornó tan intenso que
el calor de su propia sangre, atorada en el punto donde ya no tenía retorno, le demudó la cara dejándosela del color del cubo de zinc. No luchó, no quiso mirar a su atacante. Se dejó arrastrar, sin pena ni angustias hacia la oscuridad del bosque inanimado.

Había cumplido su misión en la vida y estaba en paz consigo mismo. Dejaría que los misterios de la noche se tragaran las sombras que lo habrían de llevar en volandas sobre alas de ángeles. Sus ojos contemplaron hermosos paisajes mientras surcaba un cielo azul con un arco iris enorme dibujado contra el infinito. ‘Ya no existo’, -se dijo. También seguía oyendo las voces de los asesinos, pero ya se sabía muerto. Todo acababa allí de una forma absurda: su loro repitiendo la frase odiosa y los asesinos revolviendo la cabaña en busca de unos caudales que nunca encontrarían, porque no los tenía... Se ir
ían con las manos vacías aunque manchadas de sangre.

Nadie sabría nunca que le habían hecho un favor. El anciano sonrió cuando pensó en ello segundos antes de expirar, y esa fue la expresión con que lo encontraron al día siguiente sus amigos. Habían quedado en que pasarían a recogerlo para llevarlo con ellos al pueblo donde pasaría los días de Navidad. Faltaban tan sólo dos noches para Nochebuena. Ya se esperaban las primeras nieves: lo anunciaba el viento que arreciaba del norte y el color del cielo. Nada bueno le esperaría a un anciano solitario en medio de la montaña, a mil metros de altitud, rodeado de nieve y silencio... salvo hundirse aún más en su tristeza cuando llegaran la Nochebuena y el día de Navidad.

-¡Amigos, llegáis a tiempo! -'graznó' el loro, entre aleteos histéricos que lo desplumaron, desde la jaula donde se golpeaba contra las rejas como poseído por el diablo.

-Un loro que grazna no debía ser una compañía muy agradable -dijeron los dos hombres que permanecían aún en pié ante el anciano.

-¿Qué dice este loro loco? -le preguntó uno a otro-. Si está muerto es que no hemos podido llegar a tiempo. Pero, ¿a tiempo de qué?

-No está tan loco el loro. El viejo Isidoro en persona lo enseñó a decir ésa frase y otras... -farfulló el otro hombre dirigiendo su mirada hacia el buen
amigo asesinado. No se conmovió ante la expresión de paz más hermosa que jamás vio antes en rostro anciano recién fallecido.

-Nunca supimos para qué se las enseñaba. Ahora lo entiendo todo. Hemos llegado a tiempo... porque no hemos llegado a tiempo para arrancarlo de su casa, ni de salvarlo. Ésto era lo que él deseaba. ¡Viejo loco!

-¡Viejo loco, viejo loco! -gritó el loro como un desgraciado sin parar de dar vueltas por la jaula.

-¡Viejo imbécil, muere ya! ¡Amigos, llegáis a tiempo! -Y así continuó durante rato hasta volverse casi loco cuando su viejo compañero lo hubo abandonado. Tal vez ahora alguno de aquéllos dos hombres lo echara a volar. '¡Volar, volar! Para llegar, ¿adónde?' -pensaría el loro de no ser animal.

Pero nadie sabría ya que Isidoro también le había enseñado a pensar y formular sus pensamientos en palabras.

-¡Más allá del arco iris... más allá del arco iris! -El loro repetía ahora la frase que su dueño le había enseñado esa misma tarde, justo antes de que las sombras se cernieran sobre la cabaña y el sonido del frondoso bosque se tragara los ecos de cuantos nombres habitaron el lugar durante los últimos cincuenta años."


Image and video hosting by TinyPic

-FIN-


Bilbao, 14 de diciembre 2006.

©Purificación Ávila - Alicia Rosell©


viernes 12 de diciembre de 2008

OCHO MESES EN LA HISTORIA DE "LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA INTERNACIONAL"




PARA VER EL SLIDE EN TODO SU ESPLENDOR, EN GRANDE Y BIEN LUCIDO, ENLAZA AQUÍ: OCHO MESES EN LA HISTORIA DE "LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA INTERNACIONAL"




Mi poesía visual: click para agrandar

Loading...

COMPRA TUS LIBROS SIN MOVERTE DE CASA

ENLACES A MIS PÁGINAS AMIGAS

Pablo Montero

Loading...

LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA por ALICIA ROSELL

Loading...

RETAHÍLAS LITERARIAS

Página oficial de Alicia Rosell

ALICIA ROSELL EN EDICIONA

NOTA A LECTORES Y VISITANTES:

©© QUEDA PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN PARCIAL O TOTAL DE LOS TEXTOS DE ESTE BLOG LITERARIO" © Todos los derechos reservados



El contenido de este blog es de creación propia. Cualquier parecido de mis textos con la realidad es mera coincidencia. Todo, por tanto, es ficción y no hay otra intención que no sea hacerles pasar un rato agradable con las lecturas que les "propongo".

Espero sus visitas, y lecturas con sumo placer.Cordialmente, les saluda, Alicia Rosell. (P.A.)

Image and video hosting by TinyPic

TODOS LOS TEXTOS DE ESTE BLOG SON PROPIEDAD DE LA AUTORA PURIFICACIÓN ÁVILA © ALICIA ROSELL

Creative Commons License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 2.5 License.

Visitas desde el 15 de octubre de 2006
Free Web Counter PURIFICACIÓN ÁVILA© - ALICIA ROSELL (SEUDÓNIMO)©
ROOKIE LAKE OVERLOOK - FOTO JIM
Image and video hosting by TinyPic