

En boca cerrada no entran moscas
Obra de J.Jesús Fez
"ENTRE MOSCAS ANDA EL SUEÑO"
-Confesiones de madrugada-
Seca. Estoy seca de lágrimas, empapada de nostalgias pero seca de vivencias. La vida se seca en esta noche que barrunta tormenta. Una mosca me ataca desde todos los ángulos dispuesta a no dejarme pensar ni escribir. Se me lanza como kamikaze y su zumbido me aturde a cada segundo, viene derecha a mi cara recién embadurnada de crema. Parece dispuesta a acribillarme con su gordura inefable.
Recuerdo los versos de Machado: "Vosotras, las familiares, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas... Inevitables golosas, que ni labráis como abejas ni brilláis cual mariposas..." Pero no me agrada el soniquete del maldito coleóptero. Ay, que no, que se llama díptero el cobarde que atrona en mis oídos, que me marea tras la densa jornada, una más y una menos; ya no puedo, estoy seca esta noche, como los campos que visten el paisaje tras mis ventanas. Las he cerrado esta noche, aunque el viento no arrecia ya, aunque la luz se fué hace media hora...
Voy a guardar como borrador este escrito. No vale mucho, lo se, la mosca de marras no me deja pensar, ver, sentir, soñar. Deseo que venga esa tormenta, seguro que ha de llegar. Lo sé porque mi perra se ha refugiado bajo mi silla, con los ojos vidriosos y hecha un ovillo, no quiere moverse. Cuando presiente tormenta es como cuando escucha el atronador ruido de los fuegos artificiales. Llora, sin lágrimas, y por tanto, a secas. Ella se moja sólo cuando llueve, o se la baña.
¡Ya, he guardado, por si acaso! Cuando se corta la electricidad en mi barrio, por avería o tormenta, no sabemos cuándo regresará: entonces no como, no bebo, no miro la tele, no veo dentro de casa... si es al anochecer. Consecuencias de tener todo el sistema eléctrico en el hogar. Ahora que lo pienso, esta vagabunda mosca se ha refugiado en mi casa huyendo del cambio exterior, pero lo peor de todo es que no puedo matarla. Literalmente, estoy incapacitada para eso, el dicho de "no mata ni una mosca" yo lo cumplo a rajatabla, de momento al menos con las moscas, no quiero que me pongan a prueba. Para no matarla, abriré la puerta, si no sale, abriré la ventana, si no se fuga asustada con mis manotazos agitando el aire, tendré que obligar a mi perra a que la cace. Vaya con la perra, siempre atrapando insectos en pleno vuelo y esta noche está como ratón bajo la panza de un elefante. No, no me gusta el símil: podría parecer que yo soy el elefante puesto que he escrito que está encogida bajo mi silla. No, tampoco la puedo comparar con un ratón, es de tamaño mediano y no pequeño, pero que no se mueve para quitarme la amenaza de la mosca es un hecho.
Durante minutos he mirado la pantalla en blanco de este post. No sabía qué escribir esta noche y que saliera de mi propia cosecha. No me parece justo recurrir siempre a textos ajenos. Ha sido, entrar la mosca por la puerta y sólo he podido mirar sus oscilantes y raudos círculos dibujándose en el aire. No he puesto palabras hasta que "seca" me ha venido a la mente. Así creo -hablo de creatividad-, pongo una palabra y de ahí una sucesión de frases se enlazan y conforman el texto, con o sin sentido. Esta noche me tocó recrear lo extraño y sin sentido, además, sin gracia y de poco valor literario, mucho menos gracioso, ya estoy a punto de caerme literalmente sobre el portátil.
Después pretendo seguir leyendo "Insolación", de Doña Emilia, son las dos de la madrugada, llevo sueño atrasado como para dormir durante siglos, aunque eso sería estar muerta. No, definitivamente, esta no es mi noche. La mosca sigue dándome vueltas a la velocidad del rayo; debería apagar el flexo para que se marche, pero el resto de la casa está a oscuras y todos duermen, menos yo, la perra y ésta mosca de los... demonios, que no soy capaz de matar ni ahuyentar.
Creo que hoy no me enfado con mi perra si se la engullera. Le daría palmaditas de entusiasmo. "Bien, bien, perra buena", y la pobre me mirará aturdida, pensaría de seguro: "Está loca mi ama, nunca me lo permite y hoy me aplaude". Sí, los animales cuando matan lo hacen por instinto, o porque una "Pipirimosca" les zumba en los oídos y los enloquece; las personas matamos por pura demostración de poder.
Pipirimosca 
No había tema, ya ven, para escribir esta noche. Apareció una palabra y un moscardón, y he aquí un retazo vívido de mi madrugada somnolienta, con los dedos discurriendo sobre el teclado mientras mis ojos vigilan el trayecto del bichejo; saber mecanografía tiene sus ventajas, escribir sin mirar mucho más, lástima que la noche se presienta pesada de ambiente, cargada de electricidad y vaticinios de lluvia tras las dobles ventanas. Los vecinos están en silencio -es muy raro, tendrán que trabajar-, no tienen ganas de juerga, y para una vez que reina la paz, sólo oigo toser al vecino fumador que vive debajo, ésta se viene a rasgar como cortina de humo por el inclemente zumbido del animalito que hoy se me hospedó sin preaviso.
Seca. Esta palabra llevaba otro rumbo en el texto. Pensaba contarme la historia de las lágrimas que perecieron en mis ojos por causa del paso de los años; ya sé que aún me quedará mucho que llorar, dependiendo de los años que me queden. Pero seca, al fin, por esta noche. Lo único que deseo es que la calle se moje, que la sequía de mis ojos dé paso a las lluvias del otoño, que ya hemos entrado en la nueva estación, que los vientos del sur nos sean livianos como fue fresco el verano.
Vuelta a guardar como borrador. Qué tanto miedo tengo a perder lo que estoy escribiendo a vuelapluma, ni que fuera un borrador para un futuro cuento o una novela. Pero quién lo sabe. Muchas grandes obras han salido de instantes como estos, tontos, así, sin esperarlos, sin mediar esas Musas que no llegan si no te pillan sentado, frente a las teclas y la pantalla en blanco... A saber cómo inventó Kafka "La Metamorfosis".
Lo siento, me disculpo conmigo misma, incluso. Nada de esto tiene sentido. Hoy no tenía nada que contarles y una "visita inesperada" tras un apagón eléctrico que apenas sí duró cincuenta segundos me brindó estas líneas contagiadas de mi propio sopor. Voy a ponerme a leer, intentaré encerrar la mosca en mi "sanctasanctórum", leeré hasta que los párpados se me caigan sobre las gafas. Lo único que pretendo es dormir plácidamente.
Cuando truena, mi perra ladra, y asustada corre a mi lado, espera hasta que mi mano cae de la cama para tranquilizarla pasándosela por su lomo. Y a esto se le llama no dormir, dormitar tal vez; me cuesta entrar en la fase profunda del sueño, por eso digo que duermo con un ojo abierto y otro cerrado.
Mi mente se apaga, la lucidez de la vigilia se desbarata en fracciones de chiribitas que danzan ante las retinas de mis ojos; me oscilan las palabras en la pantalla y casi no puedo seguir escribiéndolas, aunque no tengan sentido.
Palabras: seca, electricidad, sueño, moscardón, perra, leer... Hoy quise escribir los versos más hermosos y me atasqué en una retahíla de inconexas frases.
LAS MOSCAS - ÓLEO
Lorenzo Goñi
Esta soy yo, la escritora en ciernes, luchando contra los molinos de viento cuyas aspas son cual alas de moscas idiotas y golosas en una noche pegajosa, la mujer de los mil nombres siempre enamorada, la eterna novia del amor. Este ha de ser el único motivo para ser incapaz de romperle la crisma al odioso animal que acaba de tener la osadía de posar sus patas sobre el lóbulo de mi desvalida oreja. Al final me va a despertar, ¡por favor, que alguien me quite esta mosca de encima! “Socorros” que gimoteo como pánfila y nadie escucha. ¡La noche en calma y yo, con la mosca detrás de la Oreja!
Estimado lector: Disculpen las faltas, si las hubiera -las habrá-, mañana por la mañana... sí, de mañana corregiré este galimatías. "Esto empieza ya a clamar al cielo -no lo digo por la tormenta, que no llega, no-. Disculpen, me retiro, ¡Buenas noches!"

Mi perra Piper, ojo avizor, ha localizado su presa: Debe cazarla al vuelo. Nada ni nadie la distrae, ni siquiera el objetivo de mi cámara. (22/04/06)
Alicia Rosell© septiembre, 2006